miércoles, 2 de mayo de 2012

TEMA 15 DINÁMICA LITOSFÉRICA

La entrada del año pasado:http://cienciascic.blogspot.com.es/2011/05/dinamica-litosferica.html
y en general sobre la formación de los orógenos:

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  1. LA OROGENÍA ALPINA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

    La orogenia alpina se desarrolla principalmente desde el Cretácico superior a la actualidad. El cambio en el movimiento relativo entre las dos grandes placas eurasiática y africana se traduce en el acercamiento y colisión de éstas, iniciándose un régimen compresivo que afectó a amplias zonas del S de Europa, norte de África, Iberia y Tetis y que marcó el comienzo de la orogenia alpina.

    Esta colisión provoca el cierre progresivo del Tetis, de manera que este océano se convirtió en pequeños mares residuales. En la placa Ibérica, el movimiento de rotación cretácico con respecto a Europa se transformó en un movimiento de desgarre lateral y de convergencia que provocó la colisión de su margen septentrional con Europa y que culminó con el inicio de subducción en el margen cantábrico y la formación del Pirineo. La colisión de Iberia con el S de Europa provocó la sutura de ambas placas, de forma que, a partir del Oligoceno, Iberia ya formaba parte de la placa Eurasiática.

    Por otra parte, a finales del Cretácico, en terrenos localizados al SE de Iberia, se individualizó un bloque continental debido a la fragmentación del margen N de la placa africana. El desplazamiento relativo de este bloque hacia el O con respecto a Iberia, que se prolongó hasta bien comenzado el Cenozoico, provocó la colisión del bloque con los márgenes mesozoicos del S de Iberia y NO de África, formándose la Cordillera Bética en el S de Iberia y las montañas del Rif y del Tell en el N de África.

    A pesar de que la mayor intensidad de la deformación asociada a la interacción entre las placas y microplacas se concentró a lo largo de sus márgenes, parte de esta deformación se transmitió también al interior de las placas. Como resultado de esta transmisión de esfuerzos compresivos, las rocas sedimentarias de las cuencas mesozoicas que ocupaban la posición del actual Sistema Ibérico se deformaron, formándose los pliegues, fracturas, y pequeños cabalgamientos que configuran esta cordillera. Estos esfuerzos compresivos provocaron también el levantamiento de algunos bloques del Macizo Ibérico a favor de fallas desarrolladas durante la orogenia varisca y que ocasionaron los relieves de los Montes de Toledo, Sistema Central y la Cadena Cantábrica.

    Durante el Oligoceno, en el área mediterránea se inició un proceso de adelgazamiento litosférico, en la zona actualmente ocupada por la cuenca Provenzal, que se extendió de forma paulatina hacia el S y que culminó durante el Mioceno con la abertura del surco de Valencia o cuenca catalano-balear y con la abertura y formación de corteza oceánica en la cuenca algero-provenzal. Por otra parte, en el S de la Península el desmembramiento de una parte del orógeno bético-rifeño provocó la formación de la cuenca de Alborán.

    El último acontecimiento importante en la zona, la desecación hace unos 5,5 Ma. de la cuenca mediterránea y el depósito de importantes espesores de sales en ésta, debió tener relación con el crecimiento, en el Plioceno, del casquete polar antártico.

    PILAR GERMAN MALDONADO

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